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lunes, 20 de julio de 2020

EL CUENTISTA. Parte 2: Reflexión desde el pensamiento de Bruno Bethelhein


 Según Bruno Bethelhein las historias deben mantener la atención del niño, divertirle y excitar su curiosidad. Justamente es lo que sucede en “El cuentista”, ya que los niños quedan atrapados por el relato del hombre soltero, el cual utiliza distintas técnicas narrativas propias de la literatura contemporánea: antítesis, hipérbole, adjetivaciones, juegos con el lector que interactúa con la obra, etc.

Además Bethelhein opina que los relatos que enriquecen la vida de los niños son los que estimulan su imaginación, ayudan a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; esto también aparece en el relato de “El Cuentista” cuando el narrador inventa situaciones absurdas para motivar la imaginación y el intelecto de los niños, quienes cuestionan constantemente su narración, por ejemplo: cuando los chicos preguntan por qué no había ovejas en el parque y éste les contesta que era porque la madre del príncipe había soñado que éste moría devorado por una oveja y que tampoco había relojes porque moriría aplastado por un reloj. Estas aclaraciones que actúan como presagios y a la vez encierran una crítica más a la literatura tradicional, satisfacen la curiosidad de los pequeños oyentes y despiertan nuevas expectativas sobre el relato, lo que ayuda a sosegar la ansiedad y la sed de conocimiento de los niños.

El cuentista hace uso de su experiencia en la vida y quizás, transgrediendo los límites que regularmente la tía tiende a marcar y no infringir.

Hay una ley que la tía pondera y que el soltero sabe romper con el objeto, no solamente, de llamar la atención de un público molesto, sino también para crear un ambiente calmo, valiéndose de recursos didácticos propios de su actuar en la vida. Él relata lo que a él mismo le gustaría escuchar, yendo en contra de lo ya establecido.

Los chicos están contentos de que la niña buena muera, ya que no están de acuerdo con la perfección de la bondad, porque es una mentira, muy alejada de la realidad de la sociedad en que están insertas. El final imprevisible los sorprende y supera todas sus expectativas.

Haciendo referencia al modo de relatar podemos decir que el cuentista lo hace de manera sigilosa, cuidando los detalles y nunca se queda sin palabras, lo que le da certeza y verosimilitud a la historia. Además su manera de contarla paso a paso le otorga la belleza y el suspenso necesarios, para hacerse dueño de las miradas de asombro y especulaciones de su público, encerrado en su pequeño y propicio escenario.

Concluimos que la misma cumple con todos los requisitos de literatura en cuanto a los recursos utilizados, en cuanto al modo de narrar que trasciende los límites de lo convencional, y a la aceptación de sus destinatarios que son niños pequeños de mentes abiertas, lo que recuerda el pensamiento de Perrault y también de Rousseau en su “Emilio”, de que el niño es un adulto en miniatura.

En el cuentista prevalece la idea de provocar en el niño un dolor sin sentido, aunque traduciéndolo a la época circundante, estos están más preparados para asumirlo. Por otro lado la idea de literatura didáctica nos deja una brecha abierta, porque si vamos a la moraleja del cuento, esta sería “No hay que ser tan bueno”.



Para más información sobre el tema, recomiendo leer: Análisis narrativo literario "El cuentista" de Saki

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