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domingo, 26 de julio de 2020

"CAPERUCITA ROJA" (1697) Charles Perrault. Desmenuzamiento narrativo de la versión original



 
  • Tipo de texto: literario, cuento
  • Tipo de cuento: maravilloso tradicional.
  • Tema: la vulnerabilidad de las señoritas (pubertad)
  • Trama: Narrativa. Ejemplo: “Había una vez una niñita en un pueblo […]. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas le dijo […]. Caperucita roja partió enseguida…”[1]
  • Conflicto:Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre Lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela…”[2]. El conflicto se da cuando la niña se cruza con el malvado Lobo en el bosque, desde ese momento comienza la acción.
  • Argumento: Caperucita debe llevarle unas cosas a su abuelita que vive al otro lado del pueblo, para llegar es necesario atravesar el bosque donde mora el Lobo. Éste le sale a su paso y hambriento planea devorarla, le pregunta a donde va y ella le da las indicaciones. Entonces la bestia se dirige hacia la casa de la abuela y se la come. Cuando llega Caperucita cae en la trampa del Lobo y es devorada. La historia culmina con una moraleja que incita a las jovencitas a estar atentas ante el acecho de los “Lobos”, que intenten seducirlas por medio de las palabras.
  • Voz enunciadora: Narrador:
Punto de vista efectivo: ya que hay un narrador que cuenta la acción del cuento, en este caso narra desde afuera como:

Narrador Omnisciente: solamente en la literatura vale la convención de que un narrador tenga el poder de saberlo todo. Puede revelar el ámbito objetivo en que están sumidos los personajes y también las reconditeces de sus personalidades. Este narrador se refiere a los personajes con los pronombres él y ella, por ejemplo; “la pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo…” “la cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó…”[3]
  • Construcción de los personajes: en este cuento la construcción esta dada por el narrador a través de la técnica del retrato por ejemplo:
CAPERUCITA: es una niñita, en el pueblo la más bonita que jamás se hubiera visto, ingenua, traviesa, amable, asustada.

LA MADRE: una buena mujer, confiada y servicial, atenta y resuelta.

LA ABUELA: confiada, buena mujer.

EL LOBO: cauteloso, mal intencionado, dañino, sagaz, audaz y traidor, tramposo, ruin, hambriento, malicioso, ladino, frío, calculador y malo.
También se puede decir que esta construcción se da por la interrelación de los personajes en el diálogo por ejemplo: cuando el lobo pregunta a la niña a donde se dirige, se ve a una niña ingenua y a un lobo tramposo y mal intencionado.
En cuanto a la función de los personajes podemos decir que sólo el lobo evoluciona, por ejemplo: engaña a la niña para lograr su objetivo final que es comérsela.
 
  • Construcción del espacio: podemos decir que el escenario principal es la casita de la abuela, lugar donde se desarrolla la acción, es un espacio cerrado., ej: “enseguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela”. También aparece el bosque, que es un espacio abierto.
  • Focalización: mixta, ya que se da la focalización externa, a partir de la mirada objetiva del narrador omnisciente y a la vez aparece la focalización interna desde la mirada de un personaje por ejemplo el lobo: “Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca…” 


[1] Caperucita Roja, Charles Perrault, pp1
[2] Caperucita Roja, Charles Perrault, pp1
[3] Caperucita Roja, Charles Perrault, pp1

 


Recomiendo leer: "Caperucita Roja" versión original de Charles Perrault. ¡Gracias!

lunes, 20 de julio de 2020

EL CUENTISTA. Parte 2: Reflexión desde el pensamiento de Bruno Bethelhein


 Según Bruno Bethelhein las historias deben mantener la atención del niño, divertirle y excitar su curiosidad. Justamente es lo que sucede en “El cuentista”, ya que los niños quedan atrapados por el relato del hombre soltero, el cual utiliza distintas técnicas narrativas propias de la literatura contemporánea: antítesis, hipérbole, adjetivaciones, juegos con el lector que interactúa con la obra, etc.

Además Bethelhein opina que los relatos que enriquecen la vida de los niños son los que estimulan su imaginación, ayudan a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; esto también aparece en el relato de “El Cuentista” cuando el narrador inventa situaciones absurdas para motivar la imaginación y el intelecto de los niños, quienes cuestionan constantemente su narración, por ejemplo: cuando los chicos preguntan por qué no había ovejas en el parque y éste les contesta que era porque la madre del príncipe había soñado que éste moría devorado por una oveja y que tampoco había relojes porque moriría aplastado por un reloj. Estas aclaraciones que actúan como presagios y a la vez encierran una crítica más a la literatura tradicional, satisfacen la curiosidad de los pequeños oyentes y despiertan nuevas expectativas sobre el relato, lo que ayuda a sosegar la ansiedad y la sed de conocimiento de los niños.

El cuentista hace uso de su experiencia en la vida y quizás, transgrediendo los límites que regularmente la tía tiende a marcar y no infringir.

Hay una ley que la tía pondera y que el soltero sabe romper con el objeto, no solamente, de llamar la atención de un público molesto, sino también para crear un ambiente calmo, valiéndose de recursos didácticos propios de su actuar en la vida. Él relata lo que a él mismo le gustaría escuchar, yendo en contra de lo ya establecido.

Los chicos están contentos de que la niña buena muera, ya que no están de acuerdo con la perfección de la bondad, porque es una mentira, muy alejada de la realidad de la sociedad en que están insertas. El final imprevisible los sorprende y supera todas sus expectativas.

Haciendo referencia al modo de relatar podemos decir que el cuentista lo hace de manera sigilosa, cuidando los detalles y nunca se queda sin palabras, lo que le da certeza y verosimilitud a la historia. Además su manera de contarla paso a paso le otorga la belleza y el suspenso necesarios, para hacerse dueño de las miradas de asombro y especulaciones de su público, encerrado en su pequeño y propicio escenario.

Concluimos que la misma cumple con todos los requisitos de literatura en cuanto a los recursos utilizados, en cuanto al modo de narrar que trasciende los límites de lo convencional, y a la aceptación de sus destinatarios que son niños pequeños de mentes abiertas, lo que recuerda el pensamiento de Perrault y también de Rousseau en su “Emilio”, de que el niño es un adulto en miniatura.

En el cuentista prevalece la idea de provocar en el niño un dolor sin sentido, aunque traduciéndolo a la época circundante, estos están más preparados para asumirlo. Por otro lado la idea de literatura didáctica nos deja una brecha abierta, porque si vamos a la moraleja del cuento, esta sería “No hay que ser tan bueno”.



Para más información sobre el tema, recomiendo leer: Análisis narrativo literario "El cuentista" de Saki

"El cuentista" de Saki. Desde una perspectiva de lo literario

http://planlectura.educ.ar/wp-content/uploads/2015/12/El-cuentista-Saki.pdf


Análisis del cuento  “El cuentista” de Saki.

Desde una concepción literaria

La historia que se desarrolla en el cuento de Saki es sobre tres niños y su tía que realizaron un viaje en tren. Junto a ellos también viajaba un hombre soltero que se encontraba sentado en el último asiento. La tía conversaba con los niños para entretenerlos y éstos cuestionaban constantemente sus observaciones, preguntando ¿por qué? ¿Por qué?, buscaban un trasfondo a todo lo que veían por más sencillo que sea, por ejemplo: “[…] ¿por qué están sacando a esas ovejas de ese campo? Preguntó…” esto demuestra la curiosidad propia de la edad. Para calmarlos la tía intenta contarles un cuento, pero ellos responden en forma abúlica. La apatía de los oyentes demuestra que la tía no era buena narradora, ya que no lograba atraparlos con su relato. El que encerraba una historia por demás sencilla de una niña muy buena que fue salvada de un toro, y presentaba un final feliz. Esta historia es considerada de “estúpida” por sus receptores - los niños son los mejores críticos-.

Entonces, luego de escuchar a los niños cuestionar a su tía, el hombre soltero hace un comentario sobre el asunto y los niños insisten en que les cuente una historia.

El hombre comienza a narrar su propio relato, la historia se trata de una niña llamada Bertha que era muy buena, “extraordinariamente buena”, era tan buena que había recibido muchas medallas por sus cualidades, esto no les agradó a los niños que escuchaban y su interés comenzó a decaer, “[…] todos los cuentos eran espantosamente parecidos, los contara quien los contara…” La cita anterior está enfocada desde el punto de vista de los niños, quienes están cansados de la narrativa convencional. A partir de esta situación el narrador cambia el giro de su relato, una niña pregunta y él responde inmediatamente lo que ella no esperaba escuchar, que Bertha era “horriblemente buena”, entonces el uso de esta antítesis (recurso literario) provoca una reacción favorable en su público, impacta a los niños, ya que difiere de los demás cuentos a los que estaban acostumbrados.  

Otro recurso muy frecuente que utiliza el cuentista es la descripción exagerada “hipérbole” por ejemplo: “[…] Era tan buena – continúo el soltero – que ganó varias medallas por bondad y las llevaba siempre prendidas a su vestido (…) Eran grandes medallas de metal y tintineaban una contra otra cuando caminaba…” En estas descripciones se utilizan en demasía los adverbios de modo y los adjetivos calificativos (como “tan”, “tantas”, “tantos”, “bastante” y los adverbios que terminan en “mente”, etc.).

El relato continúa en que el Príncipe le permite a Bertha dar un paseo por su parque una vez por semana, ya que ella era una niña tan buena. Uno de los niños pregunta al cuentista interrumpiendo la narración “¿por qué no había ovejas en el parque?”, éste le responde sin titubeos inventando una situación absurda, con explicaciones ingeniosas que sorprende a la tía e incita la curiosidad de la niña que continúa cuestionando. El narrador aprovecha para describir detalladamente con colores intensos y brillantes lo que favorece el desarrollo de la imaginación de los niños, por ejemplo “[…] El narrador de cuentos hizo una pausa para permitir que penetrara en la imaginación de los niños una idea cabal de los tesoros del parque…” esas descripciones son por ejemplo de los cerdos del parque que eran “[…] negros con las caras blancas, blancos con lunares negros, todos negros, grises con manchas blancas y algunos todos blancos…”, etc. Los detalles que son fuera de lo común y las respuestas del narrador satisfacen las expectativas de sus oyentes.

Otro recurso del cuentista es incluir los pensamientos de los personajes por ejemplo el de Bertha cuando caminaba por el parque y se sentía satisfecha de su bondad, luego cambia esa opinión cuando aparece el lobo. “[…] Si no hubiera sido tan extraordinariamente buena, en este momento estaría a salvo en la ciudad…”

El relato se caracteriza también por el suspenso y la intensidad en la narración, el modo de contar induce lentamente a uno dentro de la historia (el suspenso y la intensidad son características básicas en un cuento según Julio Cortázar).

El suspenso aparece cuando el lobo acecha a la niña y está a punto de descubrirla y atraparla, por ejemplo: “[…] Bertha vio al lobo y vio que avanzaba sigilosamente hacia ella (…) Corrió tan rápido como pudo y el Lobo fue tras ella a pasos agigantados…” Ella se esconde tras los arbustos, pero igualmente el lobo la atrapa y la devora ferozmente. El final macabro y sorprendente supera las expectativas de los destinatarios, las descripciones son crudas y sin inhibiciones “[…] se lanzó de un salto dentro del matorral, los pálidos ojos grises brillando feroces y triunfantes, y arrastró a Bertha hacia fuera y la devoró hasta el último bocado. Todo lo que quedó de ella fueron sus zapatos, trocitos de ropa y las tres medallas por bondad”.

Los niños criticaron el cuento en forma positiva y se mostraron contentos y satisfechos.

En este relato hay dos visiones sobre la literatura, la de la tía por un lado que piensa que el contar cuentos a los niños es tarea difícil y el lograr que ellos entiendan y les den valor a la vez, es más difícil aún. Los cuentos de la tía seguían una línea estándar, podríamos determinar que la visión de ella es mas bien tradicional y convencional; ella piensa que los contenidos del otro cuento son inapropiados, inadecuados para los niños.

En cambio el cuento del hombre soltero presenta otra visión sobre la literatura, que vale más entretener y entusiasmar al lector; que el rol del lector se convierta de pasivo a  activo y que participe e interactúe con el relato. Esta postura se asemeja a la de Wolfgang Iser, quien habla de que las expectativas del lector a lo largo de la lectura han de ser satisfechas o no, y en el caso de serlo, la atención y el entusiasmo decaen y la lectura se hace aburrida, lo que puede llevar al abandono por parte del lector. Por el contrario, si las expectativas no son alcanzadas, la curiosidad acrecienta y se generan nuevas expectativas que atrapan al lector y lo devuelven renovado, enriquecido.


Para más información sobre el tema, recomiendo leer: "El cuentista" Reflexión desde el pensamiento de Bruno Bethelhein




domingo, 19 de julio de 2020

Segunda Parte "Cicatrices" de Juan José Saer. "LAS CICATRICES DE UN ANÁLISIS ESTRUCTURAL"


Nivel descriptivo: Las cicatrices de un análisis estructural

Comprender un relato no es sólo seguir el desentrañarse de la historia, es también reconocer estadios, proyectar los encadenamientos horizontales del hilo narrativo sobre un eje implícitamente vertical; leer es también pasar de un nivel a otro.

La teoría de los niveles que enunció Benveniste proporciona dos tipos de relaciones entre las frases o partes integrantes de un relato, estas son: las distribucionales (si las relaciones están situadas en un mismo nivel y las integrativas, si se captan de un nivel a otro. Por ejemplo: un segmento de una historia, un suceso es la causa desencadenante inevitable de otro, y esto podemos situarlo a nivel de las funciones, en una relación distribucional, pero también podemos situarlo a nivel de los actantes que son quienes participan del suceso y además esta acción recibe su sentido a partir de su narración o discurso. Entonces, los tres niveles mantienen una integración progresiva.

Los niveles de descripción del relato propuestos por Barthes son tres: el nivel de las funciones, el nivel de las acciones y el nivel de la narración.

Las funciones “constituyen como unidades, todo segmento de la historia que se presente como el término de una correlación”[1], estas unidades a la vez se dividen en funciones propiamente dichas y en indicios, las primeras implican el relato metonímico, la lógica, que remite al hacer, son los núcleos narrativos o cardinales, los sucesos trascendentes de una historia, de los que no se puede prescindir, ya que sino se alteraría el sentido de la misma. Por ejemplo, en Cicatrices no podríamos extraer la escena en que Ángel se encuentra con Ernesto Garay en su departamento, y éste le permite presenciar la declaración de Fiore; en otras palabras si Ángel no hubiera ido a visitar a Ernesto, éste no le hubiera dado autorización y no sabríamos cuál es la relación de Ángel con Luis Fiore, entonces la historia de Ángel no tendría sentido.  

Y los segundos implican el relato metafórico, remiten al ser, estos prevalecen en las novelas de índole psicológica, los indicios remiten a un carácter, a un sentimiento o a una atmósfera. Y de estos se desprenden los informantes, los que funcionan como índices temporales y espaciales, sirven para identificar o situarse en el tiempo y en el espacio. Los indicios tienen significados implícitos, en cambio los informantes, no; sólo son datos puros. Por ejemplo, cuando Ernesto Garay nombra a las personas como gorilas “[…] En el corredor veo un grupo de gorilas, dos de ellos uniformados…”, esto es un indicio de que este personaje manifiesta una ideología política, ya que esta palabra usaban los peronistas para designar a sus adversarios políticos. Esta palabra guarda un significado implícito, importante para desentrañar el contexto en que fue escrita, y la importancia de la historia argentina, principalmente la de la política y su influencia en la literatura. Solamente una palabra puede jugar un rol fundamental en el sentido de una historia, y estos son los indicios, e implican una actividad de desciframiento para los lectores.

En cambio un informante, que puede ser la edad de un personaje, etc. sirve para autentificar la realidad del referente, para enraizar la ficción en lo real, es decir, es un operador realista, cuya función y uso es muy importante en la obra de Saer, ya que ésta aparece plagada de datos como fechas, horas, años, edades, etc. que nos sirven para determinar el tiempo, y poder rearmar la historia, ya que se encuentra desordenada. Por ejemplo: cuando cuenta Sergio su historia “[…] Yo tenía entonces veintitrés años, y quedé sólo con mi abuelo. El cincuenta y dos me recibí de abogado, y el cincuenta y cinco me casé. El sesenta quedé viudo. Ya había empezado a jugar alrededor del cincuenta y seis cuando salí de la cárcel…”[2]. Además, en el relato de Ángel, en un tiempo descronologizado las fechas nos sirven para comprender la continuidad de la historia que se relata: “[…] Durante los cinco días de la suspensión, no salí de mi casa. Recién el cinco de marzo me afeité y salí (…) La noche del cuatro de Marzo, en que mamá…”[3]. Entonces, tanto los indicios como los informantes son fundamentales en el relato, y en esta obra de Saer los Informantes son importantísimos ya que el autor los utiliza como una estrategia de realismo, y nos sirven para organizar la historia.

 

Para seguir un análisis descriptivo en la novela de Saer, es fundamental determinar las secuencias narrativas: Según Bremond “Una secuencia es una sucesión lógica de núcleos unidos entre sí por una relación de solidaridad: la secuencia se inicia cuando uno de sus términos no tiene antecedente solidario y se cierra cuando otro de sus términos ya no tiene consecuente”[4]. Entonces, a modo de ejemplo, podemos identificar al siguiente conjunto de acciones como una secuencia narrativa: “Alzo el tubo del teléfono, pido al telefonista el interno de la Oficina de Prensa y espero que atienda el llamado. Esto sucede después del cuarto timbrazo. Digo quién soy. El encargado de la oficina me pregunta qué es lo que necesito. “Si viene el cronista de La Región dígale que pase por mi despacho, que quiero verlo” digo yo. “Perfecto, juez”, dice el encargado de la Oficina de Prensa. Cuelgo.”[5], a nivel de los actantes es Ernesto Garay el juez quien realiza una acción en pos del objeto deseado, en este caso poder ver a Ángel, por quien sentía una afinidad un tanto exagerada, un interés especial. Esta secuencia narrativa podríamos llamarla “El llamado telefónico” ya que comienza en la acción de alzar el tubo del teléfono y termina cuando el actante cuelga. Al nivel de las funciones actúa como núcleo narrativo o como función cardinal, ya que está unida a otras funciones en una relación lógica correlativa, esta secuencia tiene su consecuencia, es decir, este llamado hace que el encargado de Prensa acceda a la petición del juez y que Ángel lo visite luego. La visita de Ángel al despacho del Juez, actúa como otra función cardinal, separada en la narración por muchas catálisis, por ejemplo toda una página de descripción sobre la traducción que estaba realizando Ernesto del libro de Oscar Wilde “[…] Dejo la lapicera a bolilla de color rojo y agarro la negra. Escribo: “Dieron las tres y después las cuatro, y después la media hora hizo sonar su doble repique…””[6] y también sobre lo que éste miraba por la ventana del despacho, la calle y la gente que pasaba “[…] La llovizna cae sobre las palmeras y los naranjos, y los senderos rojizos de polvo de ladrillo relumbran. Tres gorilas atraviesan los senderos…”[7], todas estas descripciones se dan hasta que llega Ángel.

  

 Su estructura:


Relato Nº 1: Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio

El relato es anacrónico:

  • Secuencia Narrativa Nº 1- “El juego de billar”, 5 páginas. Narrador: Ángel Leto, el periodista.

-          Ángel juega su partida mientras observa a Tomatis y piensa.

-          Abundante catálisis.

-          Diálogo entre los personajes Ángel y Tomatis

  • Corte temporal: retrospección de Ángel, desde el mes de Junio donde se sitúa hasta el 7 de Febrero.
  • Secuencia Narrativa Nº 2: “El trabajo de Ángel”

-          Ángel entra a trabajar en el diario La Región.

  • Racconto: Primer encuentro de Tomatis y Ángel, cuando se conocen un año atrás. Diálogo corto.
  • Vuelve al 7 de Febrero cuando el viejo Campo le explica sobre su trabajo.
  • Catálisis: Ángel explica su desempeño en la sección del tiempo.
  • Ángel inventa el estado del tiempo. Durante los 20 días de Febrero.
  • El director se da cuenta del chantaje y le llama la atención. El día 27 de Febrero.
  • El director suspende a Ángel por 5 días.
  • Elipsis: de los 5 días de suspensión.
  • Después de la suspensión, Ángel encuentra la estrategia para hacer su trabajo más ameno.
  • El 6 de Marzo se jubila el viejo Campo, da un discurso, vuelve a casa y se suicida.
  • Diálogo de Ángel y Tomatis durante el discurso del director
  • Tomatis se retira del restaurante
  • El 7 de Marzo en el velorio de Campo: Diálogo entre Tomatis y Ángel
  • Secuencia Narrativa Nº3: Días de suspensión en casa, la vida íntima de Ángel.

-          La convivencia con su madre y algunos aspectos de la vida familiar.

Como podrá observarse, sucesivamente en este relato se presentan saltos en el tiempo. Pero los hechos claves de este relato, son:

Los encuentros de Ángel con el Juez Garay, y

La declaración y suicidio de Fiore, que éste presencia.


Relato Nº 2: Marzo, Abril, Mayo

El narrador es Sergio un abogado amigo de Marcos Rosemberg, el abogado de Fiore.

En este relato aparecen catálisis en abundancia, informantes y descripciones minuciosas, como por ejemplo todas las explicaciones que nos deja el abogado sobre el juego, lo que nos demuestra la personalidad y la psicología del personaje, (su grado de ambición).

  • Primero Sergio comienza contando todo su pasado, como quedó viudo, la historia de su abuelo y cómo comenzó su pasión por el juego. También aparecen cuestiones que tienen que ver con la sociedad argentina de la época, los sindicatos, el peronismo, etc. La narración es cronológica.
  • Luego, cuenta como fue perdiendo su fortuna y la muerte de su abuelo. Y la llegada de Delicia a su casa.
  • Además hay abundantes catálisis sobre las lecturas y las escrituras que éste realizaba.
  • Se encuentra con Tomatis, éste le pide dinero prestado y comparten unas lecturas.
  • Era tanta su ambición que hipoteca la casa para usar el dinero, para seguir jugando. Entre otras tantas cosas que hacía, por ejemplo pedirle dinero prestado a su mucama y a su amigo Marquitos o vender sus pertenencias, como la radio y el reloj. “El veinticuatro de Marzo yo no tenía un centavo así que el veinticinco vendí mi reloj pulsera[8]
  • En una partida ganadora llega la policía y cae preso.
  • Permanece en prisión por dos días.
  • Marcos arregla su liberación y el secretario del juzgado le da una mano.
  • Lo invitan a una partida clandestina y acepta.
  • El Negro Lencina, un amigo, lo visita en su casa. Le cuenta que Luis Fiore mató a su mujer, también es conocido suyo.
  • El Negro le pide que defienda a Fiore.
  • Sergio se reusa y le recomienda a Marcos Rosemberg, su mejor amigo.
  • Se va a jugar la última suma de dinero que le quedaba y lo estafaron.

Este relato guarda dos hechos fundamentales, que son: el encuentro del Negro Lencina con Sergio (allí se conocen otros datos del asesinato con el diálogo entre ellos) y su intersección  para que Marquitos lo defienda.

Relato Nº 3: Abril, Mayo

El narrador es el Juez Ernesto Garay, quién está a cargo del caso.

Todo el relato gira en torno al recorrido que este hace desde su casa hasta los tribunales y viceversa. Vive con solo con la única compañía de su empleada, es separado y tiene problemas con su ex mujer. Pareciera estar enamorado de Ángel, por su especial interés hacia él, por como lo mira y por sus actitudes. Le gusta leer y traducir la novela de Oscar Wilde, (este hecho demuestra que los personajes tienen en común el gusto por la lectura, estrategia del autor para hacer crítica literaria, por ejemplo, cuando ángel criticaba  a su madre por leer historietas, o cuando Marcos recomienda a Sergio leer “el jugador” de Dostoievsky).

  • Ernesto llama por teléfono al secretario y le pide que le avise a Ángel que venga a su despacho.
  • Ángel llega y dialogan, Ernesto lo invita a cenar en su casa.
  • Al otro día cenan, conversan y le permite presenciar la declaración de Fiore, que había asesinado a su esposa la noche anterior.
  • Toma declaración a los testigos, incluida Lucía la hija de Fiore.
  • Toma declaración a Luis Fiore, el que se suicida en ese momento.
  • Retorna a su casa.

 El relato de Sergio, de Ernesto y de Fiore, son cronológicos.

Relato Nº 4: Mayo

En este relato Luis Fiore cuenta paso a paso lo que sucede desde que busca la camioneta para ir a cazar con su mujer, hasta que se sienta a esperar que lo lleve la policía luego de haberla asesinado. Nunca se sabe el verdadero móvil del crimen. Ni siquiera desde la mirada de su protagonista. 

Segunda Parte: El entramado de los hilos…

1º de Mayo:

Esa mañana lloviznaba, Luis Fiore pide la camioneta en el trabajo para ir a cazar patos con su mujer. Sergio se queda en casa a esperar la partida clandestina del día siguiente, se pone a escribir un ensayo Ernesto al regresar a su casa después del trabajo se topa en la esquina del puente con la camioneta de de la empresa Molinos S. A. que iba a toda velocidad y que casi lo choca, el conductor estaba acompañado por una señora, eran Luis Fiore y su mujer que iban camino a la almacén del Turco Jozami. Ernesto llega a su casa y espera a Ángel que iba a ir a cenar con él. Ángel llega eso de las nueve, seguía lloviznando. Sergio juega a las cartas con Delicia después de cenar y lavar los platos. En el almacén Luis y la Gringa discuten, ella sale hacia afuera, él sale detrás de ella y se siguen discutiendo. Ella lo alumbra a los ojos con la linterna. El enfurece y le pega dos tiros con la escopeta. Luego de matarla, huye en la camioneta. Los testigos salen a socorrer a la victima, pero estaba muerta. El Turco llama a la policía. Luis Fiore se dirige a su casa. Entra, intenta dispararle a su hija, pero no sale la bala. Desahuciado se sienta a tomar mate y a esperar a que vengan a detenerlo. El secretario llama al Juez para avisarle lo del asesinato. Luego de atender la llamada Ernesto le cuenta a Ángel y éste le pide presenciar la declaración, Ernesto acepta. Luego, conversan y tienen un acercamiento, pasa una hora y Ángel vuelve a su casa. Entra y se tira a dormir. No puede. Mientras tanto Sergio también se acuesta a dormir en su casa.

Mayo 2

Ernesto llega a tribunales esa mañana, sigue lloviznando, suspende una audiencia para tomar la declaración a los testigos: Lucía , la hija de Fiore y al Turco, el almacenero y a las demás personas que estaban en el almacén en ese momento. Sergio se levanta cuando el Negro Lencina viene a buscarlo para pedirle que como abogado, defienda a Luis Fiore, y le cuenta todo lo sucedido. Sergio no acepta, pero le recomienda a Marquitos Rosemberg. Ángel va a trabajar en el diario y se encuentra con Tomatis que lo invita a salir. Ernesto termina su trabajo y regresa a su casa. Sergio en la partida clandestina comienza a ganar, pero luego pierde todo el dinero que le quedaba, se va. Pero se vuelve al darse cuenta que todo estaba armado para robarle. Regresa a su casa sin un peso y se acuesta con delicia.

Mayo 3

A las cuatro comienza la declaración de Luis Fiore. Ángel ya estaba allí cuando lo traen esposado. Se sientan cada uno en sus lugares. Ángel está más alejado. Ernesto comienza a indagar al inculpado. Fiore primero no responde, luego dice unas palabras y salta por la ventana. En ese momento el abogado Marquitos Rosemberg se encontraba en la parada del colectivo y desde allí lo vio caer. Ernesto se levanta y sale corriendo, en el camino empuja al secretario que estaba en shock por lo sucedido. Ernesto llega a la calle y traba unas palabras con Rosemberg que recién llegaba hasta allí. Fiore estaba muerto.

A las ocho Sergio busca el teléfono del Negro Lencina pero este no estaba, le dicen que estaba en un velorio, Sergio le contesta que el velorio había sido el día anterior, y le responden que éste era otro velorio, el velorio de Luis Fiore.

Las secuencias narrativas claves, las funciones cardinales de cada relato, los indicios y algunos informantes importantes, nos ayudaron a reconstruir la historia del asesinato a partir de las voces de los personajes, por su coincidencia en relación lógica.

Esto nos recuerda las palabras de Sergio cuando se refiere a la vida circular, lo que estaría determinando el tiempo de esta novela. Sergio explica su visión de la vida, la que se acerca a la ideología del autor, mediante el episodio del arresto en la sala de juegos: “Así que los dos círculos se habían tocado. Mientras yo iba duplicando mis rectángulos verdes, ellos hablaban por teléfono, se preparaban, recogían las ametralladoras, salían de la jefatura, entraban en los automóviles (…) entraban en la sala de juego. En ese momento yo me estaba parando. Había acertado un último pase (…) Hacia atrás, podía ir comparando el desarrollo interno de los dos círculos y ver como coincidían uno con otro, sin que no obstante no hubiese entre ellos ninguna relación. Cuando ellos llegaron el allanamiento ya había sucedido, pero había sucedido para ellos, no para nosotros. (…) Ellos atravesaron por un momento la superficie de nuestro círculo…”[9]  Su  estructura es de lo general a lo particular, es mirar los sucesos desde afuera hacia adentro, desde los personajes más lejanos hasta los más cercanos, hasta llegar al personaje principal. Esta novela “tiene forma de un embudo” así se refirió su autor en una entrevista que le realizaron, y pudimos comprobar que así es.

Conclusión

Si tomamos al azar un relato cualquiera y lo pusiéramos bajo el fuego del análisis estructural, como hicimos prácticamente con la novela de Saer, podríamos decir que el planteamiento analítico de Roland Barthes no es abarcativo, ya que su modelo de análisis de secuencias narrativas lógicas y lineales, funciones que se distribuyen y se integran mediante asociaciones horizontales y verticales (sintagmáticas y paradigmáticas) puede aplicarse a un relato idealizado, a un texto cuya historia se plantee de manera cronológica, o de anacronías parciales, donde pueda seguirse una línea narrativa. Sin embargo, puede analizarse a partir de algunos elementos planteados, como el de las funciones, los indicios, los informantes y las catálisis, en lo único que respecta complejidad es en el análisis del nivel narrativo, la teoría de Todorov sobre el tiempo de la historia y el tiempo del relato resulta más asequible de realizar en esta obra. El determinar cuáles fueron los hechos y los datos claves de cada relato nos permitió unir los hilos que coincidían para reconstruir el día del asesinato. 

La obra de Saer es completamente anacrónica, presenta tiempos y espacios relativos, donde la realidad se presenta como algo inasible y la hace ser inexistente, o sino existir, pero a partir de la visión de muchas realidades. La estructura de la misma, escapa a la estructura del relato que plantea Roland Barthes, la que fácilmente podría servir para analizar relatos de la narrativa tradicional. Esta narración es de estructura circular, cada personaje es un microcosmos representado en un círculo, donde cada círculo se toca con el otro por medio de coincidencias espaciales, o  por medio del azar, esto muestra la concepción metafísica de su autor sobre el funcionamiento del universo, sobre el caos y el tiempo.

 

Bibliografía consultada:

 

  • “Cicatrices” de Juan José Saer (1969) Ed. Especial La Nación Bs. As.
  • “Introducción al análisis de los relatos” Roland Barthes, tomado de Barthes, R. Graimas, C. y otros (1974), Análisis estructural del relato, Editorial Tiempo Contemporáneo. Bs. As. 
  • “Con el agua en la boca” Entrevista a Juan José Saer por Andrea Stefanoni y Damián Lepunzina. www.radiomontaje.com.ar
  • Biografía de Juan José Saer, tomada de www.literatura.org
  • “Literatura y Sociedad” Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano (1983), Bs. As. Edicial.
  • “El método formal” Eichenbaun


[1] Roland Barthes, art cit. “Introducción al análisis estructural de los relatos” pag 16

[2] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 90

[3] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 18

[4] Roland Barthes, art cit. “Introducción al análisis estructural de los relatos” pag 25

[5] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 163

[6] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 164

[7] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 164

[8] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 129

[9]  “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pag 140


Para más información sobre el tema, recomiendo leer: "Cicatrices" El desafío de un análisis estructural


"Cicatrices": "El desafío de un análisis estructural" (novela de Juan José Saer)


Juan José Saer es uno de los escritores argentinos más importantes del siglo XX. Su vasta obra narrativa, considerada una de las máximas expresiones de la literatura argentina contemporánea, abarca cuatro libros de cuentos: “En la Zona” (1960), “Palo y Hueso” (1965), “Unidad de Lugar” (1967), “La Mayor” (1976)- y diez novelas: “Responso” (1964), “La vuelta Completa” (1966), “Cicatrices” (1969), “El limonero real” (1974), “Nadie Nada Nunca” (1980), “El Entenado” (1983), “Glosa” (1985), “La Ocasión” (1986, Premio Nadal), “Lo Imborrable” (1992) y “La Pesquisa” (1994). En 1991 publicó el ensayo “El río sin orillas”, con gran repercusión en la crítica, y en 1997, “El concepto de ficción”. Su producción poética está recogida en “El arte de narrar” (1977).

Fue profesor de la Universidad Nacional del Litoral, donde enseñó “Historia del Cine” y “Crítica y Estética cinematográfica”, sus conocimientos en este ámbito artístico, resultaron fundamentales a la hora de la creación narrativa, ya en sus obras utilizó recursos provenientes del cine, como técnicas de montaje, ruptura temporal y fragmentación de planos espaciales y temporales. Este aspecto se ve claramente en “El Limonero Real” y en “Cicatrices”.

La segunda novela mencionada, es el objeto de estudio en el cual se basará el presente trabajo, su forma presenta cierta dificultad en el análisis a partir de la teoría propuesta por Roland Barthes en su “Introducción al análisis estructural de los relatos”. Hablamos de dificultad, ya que la innovación narrativa y la experimentación en el lenguaje que presenta esta obra de Saer traen aparejados, cuestionamientos que escapan a los estudios realizados sobre el relato, debido a la complejidad de su estructura. Por lo tanto, se presenta el desafío de contrastar esta teoría literaria con la obra seleccionada.

Cicatrices” fue publicada por primera vez en Buenos Aires en 1969, cuando su autor tenía 32 años y ya se perfilaba como un narrador original. La anécdota central es la historia de un obrero metalúrgico, Luis Fiore, que asesina a su mujer un 1º de Mayo. Desde este hecho surgen los cuatros relatos que componen la  novela: el relato de un joven periodista, el de un abogado maduro y jugador compulsivo, el de un juez que está a cargo del caso y por último el relato del asesino.

¿En que radica la complejidad de la estructura de este relato? ¿Esta novela puede ser analizada desde una perspectiva estructuralista? ¿Cómo aparecen los niveles de descripción de este relato? ¿Qué elementos planteados por Roland Barthes pueden ser identificados? ¿Cuáles son las funciones cardinales o hilos narrativos que unen un relato con otro y tejen el sentido de esta historia? En la búsqueda de la explicación a estos interrogantes surgen dos propuestas de análisis, la primera desde una perspectiva específica de cada relato, de cada personaje que deja su propia visión de la historia. Y la segunda como resultado de la primera, analizar la novela en su conjunto, ya desde una mirada general, como un gran relato de una sola historia, pero que está fragmentada en los múltiples puntos de vista de los personajes participantes. El desafío entonces, reside en reconstruir la historia a partir del estudio de sus partes para unir los lazos de sentido que la conforman, como el arduo trabajo del tejedor, unir los hilos, entrelazarlos cuidadosamente para obtener un resultado. Y así poder comprobar si Luis Fiore estaba en lo cierto  cuando menciona, justo antes de suicidarse, que “los pedazos no se pueden juntar”.  


Primera Parte: Tejiendo lo destejido…

La complejidad del relato:

“La narración ha dejado de ser para mí una simple posibilidad de expresión para convertirse, menos gratificante, en un problema: problema no de qué, esencialmente, decir, sino de cómo decir”.

Juan José Saer

 

Son innumerables los relatos que existen y podemos encontrar una gran variedad de géneros. El relato está presente en todos los tiempos, en todos los lugares, en todas las sociedades y comienza en la historia misma de la humanidad.

“Cicatrices” que pertenece al género narrativo se presenta como un relato en el que se entrelazan otros relatos (o tal vez como relatos compilados de una misma historia), por esto podemos determinar que “la novela es una representación de discursos por medio de discursos”[1] y su característica intrínseca es la “plurivocidad”[2], sobre todo las novelas pertenecientes a la narrativa del siglo XX, como es el caso de esta. Estos conceptos fueron propuestos por Mijail Bajtín en su propósito de explicar el fenómeno de la literatura como el producto de un discurso o de discursos sociales, ya que la misma es una práctica social. De allí nace la complejidad inherente a la novela en sí, especialmente la complejidad de ésta.

El entrecruzamiento de voces, de discursos e ideologías atañe a cualquier lectura y se manifiesta en ella. Sin embargo más allá del contenido, del sentido… está la forma. Y en la forma de “Cicatrices” reside su originalidad. Y ¿En qué reside la originalidad de un texto literario? Desde la mirada de los formalistas rusos, lo singular de la literatura está en su forma, en cómo se dice lo que se dice, en el uso especial y elaborado del lenguaje. “El relato es una simple repetición fatigosa de acontecimientos, en cuyo caso sólo se puede hablar de ellos remitiéndose al arte, al talento o al genio del relator (del autor) o bien posee en común con otros relatos una estructura accesible al análisis por mucha paciencia que quiera poder enunciarla; pues hay un abismo entre lo aleatorio más complejo y la combinatoria más simple y nadie puede combinar (producir) un relato, sin referirse a un sistema implícito de unidades y de reglas” La lengua.

Saer hace un especial manejo de los materiales literarios según su propio criterio estilístico, experimenta con el lenguaje y dispone los elementos narrativos de manera tal que puede alterarlos a su antojo, como un experimento de laboratorio. Un claro ejemplo de esta experimentación es la representación diferente de los diálogos en cada uno de los relatos de los personajes, en el de Ángel éstos aparecen distinguidos con los guiones, como discurso de estilo directo, el que reproduce lo que dicen los personajes de forma literal:

“-Tomatis- le dije -¿No te diste cuenta de que estaba hablándole director en el momento en que te levantaste y te fuiste del restaurante?

-Sí- me dijo.

-¿Y por qué te levantaste?- le dije.

-Me paga un sueldo para que escriba su diario, no para que oiga sus discursos.”[3]


Mientras que en el de Sergio, aparecen sin marcas, con una sangría que los separa:

Se mezclan el discurso de estilo directo con el de estilo indirecto:

“Me preguntó si había cobrado la hipoteca, y le dije que sí, y entonces me pidió veinticinco mil pesos prestados. Yo emití una sonrisa seca, abrí la caja de té, y le mostré el cheque. Tomatis lo miró con unos ojos grandes como monedas  de veinticinco pesos, después silbó.

            A parte de esto, dije yo, no hay en toda la casa una chirola.

            Se encogió de hombros.

            Por lo menos, dije yo, hubieses escuchado la lectura.

            Me dijo que la había escuchado.”[4]

En el relato de Ernesto los diálogos no están separados de la narración, sólo se los identifica con comillas, como discurso directo. Además aparece el discurso referido indirecto, donde se reproduce lo que otros dijeron, haciendo referencia a lo que otro dijo:

“El gorila rubio esta detrás del mostrador y se para de golpe al vernos entrar. Nos saluda y nos pregunta si queremos tomar algo. “Él estaba parado ahí”, dice después, señalando con la cabeza al extremo del mostrador, próximo a la pared del frente”[5]

Por último en el relato de Luis Fiore los diálogos son precisos, objetivos, no dan mucha información sino la justa y necesaria, el estilo es directo:

“-¿No vas a volver a cerrar la tranquera?- dice.

-Estás borracho- dice.

-El señor se cree dueño del mundo y no es más que un ladrón de sindicatos- dice.”[6].

Esta distinción marcada en la reproducción de las voces demuestra las diferentes personalidades de los personajes que cuentan y los hace más reales o verosímiles. La subjetividad de cada uno nos hace dudar de la exactitud de los hechos, al final no se sabe con certeza cual es la verdad y los motivos del asesinato.

La narración:

 El texto narrativo es producto de la articulación de tres aspectos: las acciones narradas (la historia), las funciones que componen la historia (el relato) y la narración, o proceso por el cual un sujeto (narrador) asume la función de contar una historia. La ruptura que los escritores posteriores al Boom -como es el caso de Saer- llevaron a cabo con respecto a las formas tradicionales de narrar, hizo que la atención se desplazara desde los hechos narrados (la historia), hacia el modo de narrarla, esto es, hacia el relato y la narración.

Narrar una historia siempre implica asumir una perspectiva que otorgue sentido a los hechos. El narrador cuenta los hechos desde un cierto campo visual (esto es, según el lugar donde se ubique, puede “ver” con mayor claridad o no) y también a partir de una toma de posición acerca de los hechos que narra (por ejemplo, los valora, los desprecia o duda acerca de ellos). Por ejemplo, en la escena de la declaración, que es una escena clave, ya que es el punto de encuentro de las cuatro historias, Ángel la relata desde su visión de los hechos, desde el lugar que ocupaba en ese momento y su participación en el caso, además describe al asesino como el lo ve: “Tenía la barba de por lo menos una semana, y los ojos apagados. Se veía bien que hacía por lo menos tres días que no se lavaba la cara. Tenía un pulóver que dejaba ver una camisa de lana por debajo del cuello en forma de v corta y unos pantalones arrugados y sucios, no sé de que color. Los zapatos estaban llenos de  barro seco”[7] la descripción que hace Ángel del asesino es minuciosa y es él, el que nos da más datos sobre el suicidio y la declaración: “Cuando habló su voz sonó delgadísima, casi en falsete y muy débil.

-Juez- dijo.

Ernesto no respondió. El tipo se inclinó todavía más y yo vi que sus ojos estaban ya cerrados y apretados.

-Juez –repitió, con su voz en falsete.

Comenzó a sacudir lentamente la cabeza.

-Los pedazos – dijo-. No se pueden juntar.

Después saltó. Ninguno de los tres – Ernesto, el secretario, yo- se movió hasta que se oyó el estruendo de los vidrios y el tipo desapareció de la habitación...”[8] es a partir de su mirada que podemos conocer por ejemplo que fue lo que dijo Fiore antes de saltar por la ventana, y los detalles del salto y del diálogo anterior a la toma de esa decisión, también de las actitudes de los otros que estaban en el lugar, las reacciones: “Entonces el secretario se puso a correr por la habitación, diciendo “Dios mío” a cada momento. Ernesto le dio un empujón cuando el secretario le cortó el paso mientras él avanzaba lentamente hacia la puerta del corredor…”[9] . En el relato del Juez que le estaba tomando la declaración no se percibe ni una gota de humanismo, Ernesto es frío e indiferente ante los hechos, y presenta una mirada despectiva ante los demás, especialmente ante el suicidio de Fiore: “El asesino mira por la ventana, por la que entra la luz gris. “¿Su nombre es Luis Fiore?, le pregunto. Sacude la cabeza. Después me mira fijamente y me dice:Juez”. Después dice no sé qué cosa y salta por la ventana. Hay un estruendo de vidrios rotos, y después nada más...”[10]   

Por lo tanto, un mismo hecho puede generar relatos diferentes según las miradas o perspectivas desde las que el narrador observa el acontecimiento.

En Cicatrices el narrador sabe lo mismo que el personaje: el narrador narra desde el punto de vista de un determinado personaje, que vienen a ser lo mismo, narrador y personaje a la vez, (lo que se denomina visión con); por lo tanto, narra sólo lo que ve y sabe ese personaje.

La multiplicidad de la mirada

En Cicatrices, el lector conoce el mismo hecho a partir del relato de diferentes narradores, cada uno de los cuales tiene una perspectiva propia. La escena del asesinato aparece en el relato de cada narrador se repiten imágenes, situaciones y lugares como si se dudara de la manera de percibirlos. Saer consideraba que el realismo como categoría estética era inexistente y que había “tantos realismos como sujetos”. La narración de los hechos es, por tal motivo precisa y minuciosa y está guiada por el afán de registrar la acción desplegada en su mínimo detalle.


Si quieres leer la segunda parte, haz click en el siguiente enlace "Cicatrices" Juan José Saer. Las cicatrices de un análisis estructural

 




[1] Mijail Bajtín, art. cit. de Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz (1983): Literatura y Sociedad. Buenos Aires: Edicial. 

[2] Mijail Bajtín, art. cit. de Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz (1983): Literatura y Sociedad. Buenos Aires: Edicial. 

[3] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 17

[4] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 133

[5] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 216

[6] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 245

[7] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 74

[8] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 76

[9] “Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 76

[10] Cicatrices” de Juan José Saer Ed. La Nación pág. 21