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lunes, 24 de julio de 2023

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez (Comentario)

 Esta obra que elegí para hoy es una de esas que nunca me cansaría de leer, de hecho, que yo recuerde voy releyéndola 5 veces, en distintas ocasiones de mi vida.

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez

 

La primera vez que la leí por propuesta de mi profe de la secundaria cuando tenía 14 años no fue nada agradable, jaja, no entendía nada, leí el primer capítulo y la dejé, no pude continuar, tal vez no era el momento. Afortunadamente teníamos una buena profe, lectora asidua también, la profe Marta Artaza a quien le estoy muy agradecida, ella nos daba un repertorio de novelas latinoamericanas a elegir y yo había elegido esta por su extensión breve, jaja vaya error el creer que por ser corta era fácil. No lo fue. Tuve que cambiarla por la que tratamos el bloque pasado “Como agua para chocolate”.

La segunda vez que la leí ya a consciencia en el profesorado, una primera lectura sin haber leído ningún análisis previo ni teoría literaria ni nada para poder disfrutarla y luego una segunda lectura para el estudio y el análisis literario.

Ya profesora enseñando en escuelas secundarias frente a mis alumnos les leía en voz alta y después hacíamos juegos de preguntas y repuestas.

Creo que es una novela fundamental para abrir la mente de los lectores que ya hayan empezado su camino literario y tengan otras experiencias previas de lecturas, ya que juega con las voces narradoras y la mixtura de géneros y discursos sociales.

Fue publicada por primera vez en el año 1981 y al año siguiente su autor el famoso colombiano Gabriel García Márquez obtuvo el premio Nobel de Literatura.

Pero, vemos de qué se trata:

La novela cuenta la historia de la muerte de Santiago Nasar a manos de los hermanos Vicario, básicamente ese es el hecho principal, el asesinato anunciado de este joven. Pero, si es tan básico ¿Qué la hace una historia especial?

Diría que la forma, la manera tan elaborada de ser contada esta historia.

Se dice que está inspirada en un crimen real que tuvo lugar en el pueblo donde vivía el autor. En la ficción, el narrador es un testigo de este crimen, y regresa al pueblo muchos años después para rearmar la historia en forma cronológica,

“cuando volví a este pueblo olvidado tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria”.

Y lo hace en base de los testimonios de todos los implicados y testigos, incluyendo su propia perspectiva de las cosas, por esto es una “crónica” tipo periodística, sin embargo, el relato no es cronológico, uno como lector debe armar este rompecabezas en su mente. El tiempo del relato es cíclico, ¿qué quiere decir? Que comienza en el final, uno desde el principio ya sabe cual es el final, pero hay un juego tan atrapante que te hace seguir leyendo. Y no me contradigo con lo que les conté al principio, que yo no pude leerla la primera vez, sino que con esto les muestro que es para cierto nivel de lector a pesar de solo contar con un poco más de 130 páginas.

La historia comienza ese día de la muerte a las 5.30 de la mañana cuando Santiago Nasar está por salir de su casa para recibir al obispo que venía de vista al pueblo, y termina a las 7.30 de ese día cuando es asesinado. 

Santiago Nasar era un joven de 21 años, con ascendencia árabe y católico, quien gobernaba la hacienda de su difunto padre y estaba comprometido con Flora Miguel.

Al pueblo había llegado Bayardo San Román, un hombre adinerado, profesional y talentos, quien venía en busca de una esposa. Muy rápidamente se ganó la simpatía de los lugareños. Entre ellos, se contaba a la familia Vicario que, dada su precaria situación económica, no dudó en arreglar el matrimonio entre este y la joven Ángela Vicario. Pero Ángela adversaba la idea de casarse sin amor.

La fiesta nupcial, celebrada un día domingo, fue un auténtico derroche, tanto así que Santiago Nasar especulaba en tono juguetón sobre los costos económicos de aquella exageración. En la noche de bodas, Bayardo San Román descubrió que su doncella no era virgen. Sintiéndose deshonrado, le propinó una paliza y la devolvió a casa de sus padres en plena madrugada.

Cuando los gemelos Pedro y Pablo le preguntaron a su hermana Ángela quién había sido el responsable de deshonrarla, esta acusó a Santiago Nasar. Para salvaguardar la honra de su hermana, los gemelos Vicario decidieron asesinarlo. De inmediato, dispusieron de sus cuchillos para matar cochinos y se dirigieron al mercado a afilarlos.

Indiscretos, le contaron sus planes a todo el que encontraron. A las seis de la mañana, el rumor ya se había esparcido, pero una serie de infelices casualidades, suposiciones, prejuicios y omisiones impidió que llegara directamente a oídos de Santiago Nasar. Nadie absolutamente nadie pudo evitar su muerte, ni siquiera las personas que lo amaban como su propia madre, quien por ejemplo, al enterarse por una nota recibida, le preguntó a la mucama por él y esta que creyó haberlo visto unos segundos antes atravesar la sala, le dijo que ya había entrado a la casa, y la madre de Santiago puso la tranca por dentro en la puerta principal para que los hermanos Vicario no entren por la fuerza a buscarlo, sin embargo, Santiago nunca llegó a entrar y fue en ese momento en que él llegaba a refugiarse cuando se topó con la muerte.

Son muchas las curiosidades de esta historia y detalle provenientes del realismo mágico. Pero, la intriga que más persigue al lector de todos los tiempos es En realidad, ¿quién fue el responsable de desvirgar a Angela Vicario? ¿Quién fue realmente? Porque hay algo que al lector le queda como picando y es que sabemos que Santiago Nasar no fue y que Angela lo acusa porque pensaba que sus hermanos no iban a animarse a hacerle daño porque eran amigos y porque era el personaje mas querido del pueblo, también porque se fue el primer nombre que se le vino a la mente.

Hay muchas teorías sobre esto. Me gustaría saber cuál es la opinión de nuestros oyentes. ¿Qué opinan uds? ¿Fue o no fue Santiago Nasar quien ultrajó el honor de Angela? ¿Quién fue en realidad?

La semana que viene les cuento cuál es mi hipótesis.

La canción seleccionada para hoy es de la cantautora argentina muy querida y estimada Soledad Pastorutti, titulada “Crónica de otra muerte anunciada” estrenada en el año 2010. En cuya letra, más allá de referirse al suceso de la novela y que se vincula directamente a través de la cita, ella reflexiona sobre el rol de la sociedad con respecto a las víctimas de violencia en sus múltiples manifestaciones. Podría resumirse en la idea de que “El silencio siempre nos hace cómplices”  

El silencio es la otra cara de la violencia, y que cuando estas cosas suceden todos somos responsables.

Canción  “Crónica de otra muerte anunciada” Soledad Pastorutti


Lo contó García Márquez
Que era muerte ya anunciada
Por los gemelos Vicario.
Supo el pueblo, el vecindario
Pero no Santiago Nasar,
Victima de dicho agravio
Nunca se supo el motivo,
Ángela y su confesión
Los dejó bien confundidos.

Lo hizo eco todo un pueblo
Apedreando de impotencia
La injusticia de otro entierro
De la muerte ya anunciada
Por los aires de estos tiempos
De la vida despreciada

Aunque se supo el motivo
El pueblo que protestó
Se quedo sin compromiso

Y denuncio que no es justo tanta muerte
Que el silencio nos aleja
Que hay caminos diferentes
Y denuncio que son tiempos de otra gente
Que ya nos llegó la hora
De entender la libertad
Responsable, yo me siento responsable
Me hago cargo de mis miedos,
Mi egoísmo y mi ilusión.
Me hago cargo y también sigo esperando
Que aparezca quien nos salve,

Yo no se que habrá pasado
En el pueblo de novela
Después del asesinato
Yo se que pasó en el mío
Donde el llanto sin sonido
Nos desvela el corazón

Porque Luis aún sigue vivo,
Va por él esta canción
Por la paz en Arequito
Por la muerte del delito

Y denuncio que no es justo tanta muerte
Que el silencio nos aleja
Que hay caminos diferentes
Y denuncio que son tiempos de otra gente
Que ya nos llegó la hora
De entender la libertad
Responsable, yo me siento responsable
Me hago cargo de mis miedos,
Mi egoísmo y mi ilusión.
Me hago cargo y también sigo esperando
Que aparezca quien nos salve,
Olvidándome de Dios.

 


martes, 18 de julio de 2023

Explora el lado siniestro de la infancia con "Tu mano izquierda"

 


El libro que elegí hoy para compartirles es una novela de la literatura argentina contemporánea, no muy conocida, casi oculta podría decirles, ya que en el ámbito educativo no se la trabaja, tampoco la escuché nombrar en grupos de lectores. Se titula “Tu mano izquierda” es de la autora Laura Meradi, publicada por la Editorial Alfaguara en el año 2009.

Si esto es así, ¿cómo fue que llegó a mis manos? Les cuento, fue a través de mi padre, estaba en su biblioteca. Pero, ¿cómo llegó allí? Mi hermana mayor le había regalado este libro para su cumpleaños, que mejor regalo para un papá que le gusta leer que un libro, no? pero hasta que yo lo leí, era un simple regalo nada más, no había percibido antes que quizás mi hermana se sentía muy identificada con Cecilia y no podía decirle a él las cosas que hubiera querido, entonces de alguna manera quería mostrarle a nuestro padre muchas de las sensaciones que tuvimos de niñas con respecto a los problemas matrimoniales entre él y mi madre. Yo también me sentí identificada en muchas cosas en esta novela. Es para analizarla desde varias perspectivas, con una lectura que te lleva, te induce y te transforma. Creo que Laura Meradi con esta obra se anima a decir y lo hace maravillosamente bien, muchas cosas que nadie se animaría, de las experiencias de la infancia, desde el miedo, el deseo erótico y sexual, la oscuridad, los cuestionamientos, los vínculos y como contraparte: la inocencia.    

¿Quién es Laura Meradi, su autora?

Nació en Adrogué, provincia de Buenos Aires, en 1981. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, trabajó como guionista de ficción y documental, y en la Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires. Desde 2005 varios de sus cuentos fueron publicados en la revista Lamujerdemivida y otros medios de literatura. Ha publicado el libro de crónicas “Alta rotación”, en el mismo año que esta emotiva novela.

¿Qué nos dice la contratapa de la publicación?

Pariente actual de otras niñas de la literatura, Cecilia es dueña de una intensa vida interior, una chica incisiva y reservada, una suerte de inadaptada que despliega una mirada aguda y lúcida sobre el mundo. Siempre atenta a los más sutiles movimientos de su entorno, la exacerbación de sus sentimientos, deseos y percepciones la lleva a descubrir la fragilidad y las contradicciones de su cosmos. 

 

Frente a la crisis matrimonial que atraviesan sus padres, Cecilia se refugia en la estrecha relación que mantiene con su hermano mayor, cuya mano – una mano llena de verrugas, que es objeto de su vergüenza e inseguridad – representa a un mismo tiempo el amparo y el desamparo al que ambos están sometidos.

 

Con su enfoque sin concesiones y una escritura delicada e intensa a la vez, Laura Meradi descubre en ésta, su primera novela, realidades a veces ocultas de la infancia. De eso habla Tu mano Izquierda: de la fuerza de los deseos infantiles, de la seducción y la sensualidad, de la guerra despiadada que una niña – cualquier niño- entabla con sus padres y sus hermanos. Un relato para no olvidar lo que fuimos: niños deseantes, sexuados, perversos, temerosos, desesperados de amor.

Les comparto un fragmento, una escena para mí descripta con una precisión cinematográfica:  

Mamá intentaba embocar el tenedor en la boca de tu abuela mientras ponía la atención en cómo papá se servía la ensalada. Siguió mirándolo mientras papá pinchaba el pescado y junto con el pescado un tomate, y también cuando con la presión del tomate el pescado se deshizo e igual se lo llevó a la boca y la comida le cayó sobre el pantalón. La abuela intentaba coincidir con el tenedor de tu mamá, inclinándose lentamente hacia tu lado. Recuerdo el tenedor cada vez más de costado y el pescado a punto de caerse sobre el mantel. Vos, Cecilia, con la mirada fija en el plato y los labios apretados, sin respirar siquiera, para que no se te metiera por ningún orificio el olor de tu abuela. Y cuando volviste a respirar fue cuando sobrevino el llanto. No escuchaste lo que pasó porque estabas concentrada en que tu abuela no te derramara comida ni el olor, pero viste a mamá fijando los ojos en papá y disimuladamente agarraste el cuchillo porque temías que ella lo agarra primero y se lo clavara. Pero entonces mamá volvió a ocuparse de la abuela y papá hizo un bollo la servilleta y la arrojó sobre la fuente de pescado. Después se paró, empujando la mesa y no su silla, y desapareció por el pasillo. Las dejó a las tres, que estaban sentadas frente a tu padre, presionadas entre sus respectivas sillas y la mesa.

-Mi madre, tu hija y yo. Dijo mamá levantando la voz, para que escuchara por encima del piano – te agradecemos que nos dejes comer en paz.

Y ahí fue cuando respiraste y sentiste que el pescado se te subía todo junto hasta la garganta. Agarraste el vaso y te lo llevaste a la boca. Un vaso verde de plástico que te ocupaba toda la cara. Te quedaste mirando cómo el jugo se movía con tu respiración, esperando que el pescado volviera a bajar. Pero tu abuela apoyó su mano fría sobre tu otra mano, la que habías olvidado quieta junto a la de ella, y se te inundaron los ojos de agua. Apretaste con fuerza el bajo contra tus mejillas y las lágrimas empezaron a caer adentro. Primero, verdes, teñidas por el color del vaso, y después naranjas, mezclándose con el jugo.”

Un poco más sobre de qué se trata esta novela: Relata episodios de la infancia de Cecilia, que experimenta la separación y reconciliación posterior de sus padres, el tránsito de la etapa pre-escolar a la primaria y la transformación de su hermano mayor, Manuel. Esta vida familiar se presenta al lector a través de una perspectiva muy original: una voz narrativa que emplea la segunda persona y se dirige a la niña Cecilia, narrando sus aventuras y sentimientos. Conforme avanza la lectura, esta voz que le habla a un tú se va identificando con un yo de la adultez, seguramente el de la protagonista que evoca su infancia desdoblándose (una constante de esta voz es la frase “[yo] recuerdo…”), otorgándole a sus hechos una distancia que le permite explorar el lado siniestro de los acontecimientos. La dimensión siniestra de Tu mano izquierda se desarrolla a partir de escenas que revelan el paulatino descubrimiento de la sexualidad en la niña protagonista, rara mezcla de curiosidad inocente y pulsión erótica que nunca acaba de explotar. Cecilia indaga este incipiente deseo con las figuras masculinas que la rodean: su padre, su hermano y su compañero de juegos Leandro. En competencia con su madre, debido a un notorio complejo de Electra inicial, Cecilia resulta vencida, pues su padre se aleja por una crisis conyugal y luego retorna para tener otro hijo. A causa de ello, la niña se identifica más con su hermano, en quien se encarna otro aspecto de lo siniestro en la narración. Afectado por unas verrugas en la piel que lo vuelven anómalo y de personalidad distinta, Manuel sufre la amputación de la mano izquierda. ¿Habría que recordar que lo izquierdo se identifica, desde la Antigüedad, con lo siniestro y lo abyecto? En muchas lenguas derivadas del latín, como el castellano, siniestro proviene precisamente de sinistra, palabra latina para referirse al lado izquierdo. Tu mano izquierda es una novela, compleja en su aparente brevedad y sencillez, que conjuga ternura, perversidad, reflexión metaliteraria, memoria y deseo.

La canción que elegí para ilustrar este bloque es

“Cuando comenzamos a nacer” de Sui Generis, publicada en su famoso álbum “Vida” en el año 1972. Es una canción de carácter existencialista, donde el yo lírico se cuestiona la verdadera realidad de su vida, ¿quiénes somos desde el origen hasta el ocaso de nuestros días, estamos destinados a una vida monótona y sin sentido? En la primera parte de la canción puedo relacionarla a Cecilia a la protagonista de esta historia, a esa niña que se encuentra sola frente al mundo del afuera construyendo su interior como puede, con angustias, con cuestionamientos, con sensaciones incomprensibles, con dudas sobre la felicidad y el verdadero sentido del ser, del estar y del amar. Esa Cecilia que me recuerda a mi niña interior que solía escuchar esta canción y se rebelaba contra el mundo, sabía que el matrimonio de sus padres era una farsa, tenía miedo de hablar porque sabía que la consecuencia de hablar sería una cruel verdad o una dulce mentira, por ejemplo, cuando Cecilia no quería estar a solas con su abuela porque tenía miedo de lo que ella podía llegar a decirle, ya que se daba cuenta de todo “y encontrándose a solas te podía llegar a contar un secreto que vos no querías escuchar”.

Cuando comenzamos a nacer
La mente empieza a comprender
Que vos sos vos y tenér vida
Que poca cosa es la relidad
Mejor seguir, mejor soñar
Que lo que vale no es el día
Pero el sol está
No es de papel, es de verdad

Tenés una boca para hablar
Y comenzás a preguntar
Y conocés a la mentira

Con tus piernas vas a caminar
Y te comienzan a encerrar
Y ahí te quedas con tu rutina
Y qué vas a hacer?
Uno se cansa de correr