Buscar este blog

domingo, 15 de noviembre de 2020

Por qué "La ciudad y los perros" es una novela que leí de un solo tirón




Esa mañana me levanté a las 6.30 como de costumbre. Preparé mi desayuno y me dispuse a comenzar la lectura de "La ciudad y los perros" del escritor peruano Mario Vargas Llosa. Lectura fundamental para realizar el parcial de Crítica Literaria. A pesar de tener tiempo y de que la misma tiene un poco más de 300 páginas, terminé de leerla en un sólo día. Pero, ¿Qué me llevó a no poder soltarla? A levantarme solamente para ir al baño o para prepararme el almuerzo. ¿Qué me llevó a realizar su lectura de un solo tirón? Y a sentir esa noche cuando llegué a la última línea que me quedaba atrapada en un mundo ficticio, el que muchos años después sigue vivo en mí. Creo que cuando una historia es muy buena o la forma en que esta contada es particular en su interacción con el lector, uno puede quedarse a vivir en mundos imaginarios y volver a ellos una y otra vez sin volver a abrir el libro.

La novela contiene diferentes narradores e historias entrelazadas que tienen como eje principal la vida de un grupo de estudiantes en un colegio militar de Lima: el Colegio Militar Leoncio Prado. Las diversas historias de los personajes, que proceden de diferentes clases sociales, nos muestran los grandes conflictos de la sociedad peruana: el racismo, el fanatismo, las enormes diferencias sociales, el autoritarismo militar, la corrupción, la violencia, el ejercicio de la crueldad, la impotencia frente a la injusticia, el problema de la supervivencia del más fuerte, la concepción del varón como símbolo de virilidad, brutalidad y machismo, etc. En este sentido podemos afirmar que esta novela constituye un microcosmos de dicha sociedad donde se ven reflejados todos los prejuicios y los resentimientos existentes en aquella época. Sin embargo, ¿Qué le provoca al lector no poder soltarla hasta terminar?

Quizás, el encadenamiento de hechos relatados por distintas voces, que nos dan a conocer distintos aspectos de una realidad que el lector debe elaborar de manera lineal en su mente. Un ir y venir en el tiempo del relato, del pasado al presente, del presente al futuro, del futuro al presente, del presente al pasado y así sucesivamente. O una secuencia de sucesos que se van presentando mediante enigmas a resolver por los protagonistas en colaboración del lector; como por ejemplo: ¿Quién robó el examen de Química? ¿Quién le disparó al Esclavo Arana en la prueba de tiros? ¿El que lo hizo, lo cometió por imprudencia o con premeditación? ¿Cuál era la razón para hacerlo? ¿De quién estaba enamorada Tere? ¿Con quién se queda al final? ¿Quién es el de la cuarta voz, esa voz misteriosa hasta el desenlace del relato, que no da a conocer su identidad? ¿Cómo sobreviven a la experiencia de formarse en el colegio militar? ¿Qué aprendizajes quedan? ¿Se salva quién está condenado por la sociedad a ser un descarriado? Tantos y tantos cuestionamientos que atrapan.

Una conjunción de motivos que no te permiten soltar el libro hasta verlo terminado.