Romance del enamorado y la muerte (Anónimo)
El enamorado una noche sueña con su amada. Pero, en ese momento interrumpe la Muerte que ha venido a llevarlo y tiene una conversación con ella. La Muerte le dice que Dios la había enviado a buscarlo. Entonces, él le pide que lo deje vivir un día más. Ella no puede ceder tanto tiempo y le permite solamente una hora más de vida.
Al tener tan poco tiempo, el enamorado sale muy deprisa a ver a su amada en su propia casa. pero, una vez allí, ella no puede abrirle la puerta, ya que sus padres se encontraban dentro y no era la ocasión para su visita. Le dice entonces, que vaya por la ventana y que le tiraría un cordón de seda para que éste suba. Le promete que si éste no alcanzare, le tiraría sus trenzas.
El enamorado accede para estar con ella. Sin embargo, la delgada cuerda se rompe y éste muere. Cumpliéndose así el pacto con la Muerte.
Este episodio toca entre otras, la temática del amor y la traición, que se ve reflejado en el accionar de la amada que ante la desesperación del enamorado por estar con ella, le tira un cordón de seda sabiendo de su fragilidad, en vez de una cuerda, por ejemplo. Con su actitud traicionera lleva al ingenuo enamorado a una muerte segura. Además, se ve también el tema del cuidado de la honra, en la parte en que ella no le permite entrar por temor y respeto a sus padres que estaban en la casa. No obstante, al hacerlo entrar por la ventana y mancillar el honor de esa manera, sufren el castigo al caerse el enamorado. Obviamente el tema principal es la Muerte y el destino trágico inevitable en la vida de las personas.
Es con la muerte que el amor acaba.
ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE
Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos la tenía.
vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado amor?
¿Cómo has entrado mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
-¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
-Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
-Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta niña!
-¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio
mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás querida;
la muerte me está buscando,
junto a ti vida, sería.
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
-Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.
ANÓNIMO
También puedes explorar el siguiente video con una hermosa adaptación libre:

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